Los textiles del baño arden rápido cuando están secos y se deforman peligrosamente cuando están húmedos. Deja un perímetro libre de al menos medio metro alrededor, especialmente de papel higiénico, toallas colgadas y cortinas de ducha. Sitúa la vela sobre una repisa amplia o una bandeja estable, nunca en el borde de la bañera. Si la ventana se abre hacia adentro, cuida que no golpee el soporte. Revisa la circulación del aire con la mano; si notas corriente, reubica antes de encender.
El vidrio condensado y las baldosas húmedas reducen la fricción. Un apoyo aparentemente firme puede deslizarse con un pequeño toque. Seca bien la zona, usa alfombrillas antideslizantes y elige recipientes con base texturizada. Evita platos metálicos finos que se calientan y transfieren calor al mueble. Si te gusta encender mientras te bañas, espera a estar fuera del agua para manipularla y mantén una toalla seca a mano para agarrar el soporte con seguridad. Recuerda: nunca muevas una vela encendida.
El vapor caliente intensifica los aromas y puede volver agobiante una fragancia agradable en seco. Enciende después de ventilar o elige velas de menor carga aromática. Abre el extractor tras apagar, no durante, para evitar corrientes que inclinen la llama. Si notas mareo o aire pesado, apaga de inmediato, ventila y descansa. Mantén el fósforo o encendedor alejado de aerosoles y sprays. Prueba sesiones cortas de luz tenue, escuchando al cuerpo; tu bienestar importa más que cualquier atmósfera perfumada.
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